LOS RELATOS DE MI ABUELA.
Mi abuela, que por cierto tenía un nombre raro y singular, -Egdomilia – pero para simplificar todos sus hijos y nietos cariñosamente le llamábamos Mamá Mila, y –Niña Mila- todos sus conocidos, fue una mujer afable, social, entusiasta y optimista; de un gran carisma y de carácter serio y fuerte cuando era necesario.
Sabia mucho de la vida desde distintos puntos de vista, ya que disfrutó de las delicias de una época de bonanza económica durante su niñez y juventud, y también de las dificultades y problemas que le tocó enfrentar en su edad adulta cuando su situación económica entró en grave crisis a consecuencia de la ambición de algunos familiares que prácticamente le despojaron de la herencia que sus padres le habían dejado y por derecho propio le correspondía.
Pues bien, poseía un alto espíritu aventurero, de investigación y alto sentido de curiosidad, todo lo cual le permitió adquirir un gran bagaje de experiencia y conocimientos, incluyendo toda aquella narrativa popular que conforman los relatos relacionados a leyendas, mitos, cuentos, costumbres y tradiciones culturales de nuestros antepasados.
Recuerdo que era costumbre que todos en la casa cenáramos entre 5.30 a 6.00 p.m., en la mesa; y luego alrededor de las 7.00 p.m. de la noche se acomodaba en su mecedora cerca de la puerta de la entrada principal de la casa y todos los cipotes (niños) incluyendo hijos de vecinos nos sentábamos en el suelo alrededor de ella para escuchar atentamente la narración que nos iba a relatar.
Uno de los relatos que más nos gustaba pero que al mismo tiempo nos asustaba mucho era el de la mujer de la noche, “La Siguanaba”.
“La Sigua” ó “Siguanaba”, es uno de los personajes de leyenda más populares en el folclore salvadoreño.
-Los eventos contenidos en el siguiente relato ocurrieron, según nos lo contaba mi abuela, en la época de su niñez y fue contado por los lugareños del pueblo donde ella vivió de niña y adolescente.-.
LA SIGUANABA. (La mujer de la noche)
Don Gregorio –Don Goyo- como le llamaban los que le conocían, regresaba una noche a su casa montado en su caballo, luego de haber realizado algunos negocios en el pueblo y haberse tomado un par de tragos con un grupo de amigos. Entre el pueblo y su casa había una distancia de unos diez-once kilómetros aproximadamente. El camino de tierra atravesaba una zona rural de abundante vegetación.
A medio camino había que pasar enfrente del cementerio del pueblo, el cual, considerando la hora y el ambiente neblinoso le daba un aspecto un tanto tétrico.
Don Goyo encendió un cigarro a fin de amortiguar un poco el frio y la soledad que le acompañaba, la cual no iba a durar mucho tiempo.
En su trayecto tendría que atravesar áreas de cultivos, algunas llanuras, un par de riachuelos, en fin, toda una variedad de terrenos; pero iba tranquilo y confiado en su leal caballo y su puro en la boca del cual dejaba ir bocanadas de humo haciendo figuras caprichosas al vaivén del suave y fresco viento que azotaba la campiña. De vez en cuando acariciaba con su mano derecha la pistola que traía envainada al cinturón.
El cielo estaba despejado, con el enorme fondo estrellado que iluminaba tenuemente el camino.
Se disponía a atravesar un pequeño riachuelo cuando su caballo se inquietó y empezó a emitir algunos relinchos nerviosos, negándose a cruzar el rio; al momento don Goyo visualizó una figura femenina apostada sobre la otra orilla del riachuelo, precisamente por donde tenía que pasar; ella de rodillas parecía estar remojándose el cabello.
Por fin logró controlar al caballo y lo obligó a cruzar el rió en dirección donde se encontraba la mujer. A medida se acercaba a ella, pudo distinguir una hermosa figura femenina, cuerpo bien proporcionado, bello rostro, pelo largo negro, el cual le llegaba hasta la cintura y le cubría unos bien proporcionados y sensuales pechos.
Habiendo llegado cerca de ella, se deslumbró con su hermosa figura, cubierta por un sencillo vestido blanco, el cual húmedo como estaba se ajustaba a la anatomía voluptuosa de su cuerpo y se adhería excitantemente a su blanca, o más bien pálida piel.
Don Goyo se sintió atraído por aquella extraña doncella a quien no había visto antes por esos parajes, pero al mismo tiempo sentía un extraño temor y una ola de escalofrío le recorrió el cuerpo de pies a cabeza, recordando los relatos populares sobre la mujer que se aparecía por las noches a los viajeros nocturnos.
No obstante, sin mediar palabra subió a la mujer al caballo atrás de su espalda. La mujer rodeo con sus brazos la cintura de don Goyo, apretándose a su espalda a fin de acomodarse mejor en las ancas del caballo. El noble animal manifestaba un nerviosismo no acostumbrado en el, y su reacción era típica cuando presienten el peligro o alguna situación anormal que los humanos no alcanzan a ver.
Con su bella y misteriosa acompañante, don Goyo continuó su camino tratando de disfrutar del inusual momento que experimentaba tratando de establecer conversación para convencer a la hermosa mujer y así obtener “sus favores”, para lo cual el tupido y boscoso paisaje se prestaba de maravilla.
Luego de recorrer una corta distancia y atravesando una zona rodeada de espesa vegetación, concentrado en sus pensamientos, su caballo comenzó a relinchar bruscamente y encabritándose en dos patas dió inicio a una carrera desesperada, instantáneamente, don Goyo sintió que una repentina ola de escalofrío le recorrió todo el cuerpo, simultáneamente el abrazo de su acompañante se hacia cada vez más fuerte y comenzó a sentir que las uñas de la mujer penetraban en su piel como si fueran afilados cuchillos.Intento librarse del abrazo; en el forcejeo pudo observar que aquellas uñas habían crecido desmesuradamente y adoptado un color negro que les imprimían un aspecto escalofriante. El cabello de la siniestra mujer había crecido aún más y casi lo envolvía por completo enredándose en su cuerpo. La piel había comenzado a deteriorarse, arrugandose como el de una anciana. Sus senos otrora hermosos y sensuales ahora lucían exageradamente grandes, flácidos, le llegaban casi a la cintura. Fue durante el forcejeo que tenía con la tenebrosa mujer cuando pudo observarle el rostro: era una faz decrepita, ojos saltados y encendidos como dos brazas, la nariz deforme y una horrible boca que dejaba entrever una dentadura incompleta y que dejaba salir un nauseabundo olor. Don Goyo sentía que aquel macabro rostro se le acercaba cada vez más con la intensión de besarlo, al mismo tiempo que emitía una escalofriante carcajada. El caballo aceleraba su paso por aquel camino iluminado solo por la luna y las estrellas.
Don Goyo no pudo más, aquello era demasiado aun para su temple de hombre rudo acostumbrado a las tareas del campo, sintió que se desvanecía, su cuerpo se aflojó por completo; todo se oscureció.
Cerca de las seis de la mañana, un grupo de campesinos se dirigían a realizar sus labores agrícolas cuando de pronto vieron venir hacia ellos un hombre que aparentemente estaba ebrio, ya que caminaba tambaleándose de un lado a otro y presentaba un aspecto bastante demacrado, despeinado, la ropa sucia, rota.
Cuando los campesinos se acercaron a él, lo reconocieron y le preguntaron que le había pasado; sin embargo, inmediatamente se dieron cuenta que su condición era delicada, que tenía fiebre, sus ojos proyectaban una mirada fija, perdida, desorbitada; parecía hipnotizado, balbuceaba frases sin sentido, únicamente se le alcanzaba a entender una frase entrecortada: “Sigua…..”, “Sigua…., “Sigua…..”!
Los campesinos lo recogieron y lo trasladaron a su casa donde fue atendido por su familia.
Cuentan los ancianos de la época, que después de ese incidente, don Goyo ya no volvió a ser el mismo. Solía pasar gran parte del tiempo en una mecedora en el portal de su casa con la mirada fija, perdida en el espacio. Evitaba realizar viajes por la noche. Se alejo mucho de sus actividades rutinarias, de la actividad del campo, y solamente con la gente de su confianza platicaba y comentaba algo incoherente lo que le sucedió aquella noche. En ocasiones, según cuentan sus allegados más íntimos, en noches de luna, no se asomaba ni a la ventana, e incomprensiblemente empezaba a balbucear: “Sigua….., “Sigua……,” “Sigua……”!
FIN.
La Siguanaba (La Mujer de la noche)..
Deambulaba por las noches entre los ríos y quebradas, y se aparece a los hombres que por una u otra causa trasnochan.
Adaptado por Chogüi de un relato tradicional salvadoreño, según nos lo contaba mi abuela Mila (Q.D.D.G.)
A pesar del tiempo transcurrido, te llevo en mi corazón.
Hola mi querido amigo paso a saludarte y darte las gracias por tus hermosos mensajes que acarician mi alma, en este momento no puedo leerte porque voy saliendo pero te prometo volver a lee con calma para disfrutar de tus letras, me encante el perrito es muy bello.
ResponderEliminarBasitos de luz, amigo mío y hasta pronto feliz semana.
Estimada Gladys, agradezco tu amable visita y tu gentil comentario. Hasta pronto.
EliminarAbrazos.
Mueres valientes capaces de amoldarse a cualquier situación,enfrentándose a ellas cara a cara e intentando sacarles provecho para continuar su andadura por la vida.
ResponderEliminarDignas de admiración,sin duda.
la historia se las trae, caramba,se me ha puesto la piel de gallina!
Besos.
Estimada Marinel, siempre me es grato contar con tu amable visita y tu gentil comentario.
EliminarAbrazos.
HOLA QUERIDO AMIGO
ResponderEliminarREALMENTE LOS DOS FUIMOS POR EL MISMO CAMINO RECORDANDO EL AYER, TÚ CON ABUELA, YO CON MI BISABUELA. MUJERES GRANDIOSAS QUE DEJARON HUELLAS MARCADAS EN NUESTRA VIDA.
TE DEJO UN ENORME ABRAZO.
BESOS
Gracias querida Luján por tu apreciable visita y tu gentil comentario. Somo afortunados por haber tenido las abuelas que tuvimos.
EliminarAbrazos.
Querido amigo, somos lo que nuestros antepasados sembraron.He leído aquí al lado que no eres escritor ni nada por el estilo, pero una vez leí que para ser escritor sólo hay que escribir y tener muchas cosas que contar, luego habrá unos más acertados que otros, pero ser bueno o no, ya dependerá de quien nos juzgue.Por supuesto que eres escritor.Me encanta leerte.Un beso
ResponderEliminarMuy agradable contar con tu amable visita y tu gentil comentario estimada pepiB. Gracias.
EliminarAbrazos.
Siempre hay personas cercanas que nos marcan de por vida. Nuestros padres podrían ser los que más huella dejen en nosotros pero hay otras personas, además de ellos, que nos nutren por dentro y nunca mueren porque viven sus sabidurías en nosotros.
ResponderEliminarUn abrazo, Chogui.
Querida Merche, grato tener tu visita por acá, agradeciendo tu amable comentario.
EliminarAbrazos.
Hay amigo que triste lo que le paso a don Goyo, por enamorado de seguro que si hubiera sido una viejita la que estaba ahí no la monta en su caballo jajajaja sabes amigo este cuento es muy bueno típico de los cuantos de antes que contaban los abuelos, yo recuerdo que mi abuelo siempre los contaba cosas del diablo y también relacionado con los caballos, un gran placer leerte amigo yo solo puedo leer en la noche los blog, porque en el día se me hace muy corto el tiempo.
ResponderEliminarBesos querido amigo que tengas una hermosa semana.
Estimada Gladys, un gusto contar con tu apreciable visita y tu amable comentario. Los abuelos siempre se mantienen en un lugar especial en nuestro corazón.
EliminarAbrazos.
Amigo Chogüi:
ResponderEliminarRealmente era así como tú lo has contado.
Antes había más tiempo para el diálogo entre las familias y estas historias las contaban nuestros abuelos, cuando no existían maquinitas de jugar, ni televisión, apenas algunas radios. Todo era más entrañable y más cercano y había más respeto en todo. No existía tampoco tanta droga, acaso un cafecito y una copita de vino que no faltaba nunca en las tertulias, aunque eso sí, siempre con moderación.
Yo también recuerdo que en el pueblo natal de mis abuelos, cuando íbamos de vacaciones en verano, en las lindas noches de verano, nos juntábamos toda la familia en el patio andaluz y siempre había una silla para cualquier vecino que llegara. Además, podíamos estar hablando hasta altas horas de la madrugada y recuerdo que mi abuelo que tenía una gran memoria, nos recitaba poemas antigüos -algunos de los cuales todavía no encontré los registros- historias y sucesos parecidos a éste de Don Goyo, algunas veces de fantasía y otros veces reales.
Fueron esos momentos de mi juventud los más gratos, porque realmente aprendí muchos valores de aquellas personas.
Un hermoso cuento el de la Siguanaba, además lo has relatado muy bien, sabiendo que está sacado del recuerdo y la memoria de tu abuela. Me imagino que ella os lo contaba con vista, para que por las noches no regresárais muy tarde a casa despues de estar de ronda.
Te envío un saludo y un abrazo. Juan.
Estimado Juan, retomo como míos tus comentarios, lo has expresado exactamente a como eran las cosas en nuestros tiempos de niñez y juventud. Agradezco profundamente tu amable visita y tu apreciable comentario. Un placer contar con tu visita.
EliminarUn abrazo.
Mis mejores recuerdos de mis abuelos son sus relatos que escuchaba con mucha atención recostada en sus rodillas.
ResponderEliminarUn beso.
Gracias Elsita por tu amable visita y tu gentil comentario.
EliminarAbrazos.
Has relatado con lindos detalles una leyenda que no conocía al no ser de esa tierra. Se parece a un poco a "La llorona" mexicana. Lo bueno es que al mencionar que era tu abuela quien contaba la historia se hace más familiar que si uno leyera por ejemplo: Dice una leyenda...
ResponderEliminarAparte del relato quiero felicitarte por el buen recuerdo que tienes de tu abuela y el orgullo al presentarla.
Estas invitado a:
"La cita de Elena"
http://nidaeldore.blogspot.com
Un abrazo
Estimado Daniel, grata es tu visita y tu amable comentario.
EliminarRealmente a pesar del tiempo que ha pasado desde que falleció mi abuela la recuerdo como si hubiera sido ayer que disfrute su compañía.
Abrazos.
¡Qué maravilla Chogüi, me has hecho recordar las leyendas de nuestro Gustavo Adolfo Bequer, y he sentido un escalofrio que me recorria el cuerpo... bufff! Es linda, imaginativa y muy bien narrada la historia que cuentas. Con una abuela como la tuya, sería todo un gozo, esperar sus cuentos y relatos, que no pierden su encanto ni frescura con el paso del tiempo.
ResponderEliminarUn abrazo desde la distancia.
Realmente recuerdo mucho esos momentos que vivi con mi abuela. Agradezco tu visita y tu gentil comentario Ángeles.
EliminarAbrazos.
AY, Chogüi qué linda narración. Qué ternura lo de tu abuela. Me has removido los sentimientos guardados hacia la mía. Hermoso está tu Blog. No comento mucho (Por los 5 Blogs que tengo) pero a tu avecita (que me encanta) la veo siempre. Un gusto esta visita y gracias por este "Cuento de la abuela" y por poner su fotito aquí:¡hermosa!Un abrazo, compañero.
ResponderEliminarGracias Millz por tu apreciable visita y tu gentil comentario.
EliminarAbrazos.
Querido amigo: Digo amigo porque sostengo que si alguien visita mi blog es un turista pero si vuelve y además comenta es un amigo.
ResponderEliminarNi que decirte que me gustaron mucho los elogios en tu comentario para UN AÑO de mi blog. Tanto que como las medallas se llevan al pecho, coloqué dicho comentario en la cabecera de mi blog con un enlace a tu página. Dando la oportunidad a más lectores a que te conozcan.
Es un placer generar estos lazos a la distancia que gratifican el esfuerzo que dedica quien escribe y lleva adelante un blog.
Un fuerte abrazo
Amigo Daniel, para mi es un verdadero placer visitar y comentar en tu maravilloso blog. A veces no lo hago con la frecuencia que quisiera por actividades que me ahogan el tiempo, espero sabrás disculparme. Gracias por tu apreciable comentario y agradezco sobremanera la deferencia que me haces para enlazar nuestros blogs. Sabre corresponderte.
EliminarAbrazos.
Me encantan estas leyendas de difuntos y aparecidos. Las de Bécquer casi me las sé de memoria. Son geniales y ésta de tu abuelita Mila(que guapa) es de las que me entran por los cinco sentidos.
ResponderEliminarVuelvo a comentarte porque el otro día apenas pude leer bien tu historia. Hoy, domingo, con más tiempo me recreo con tus letras, cielico.
Besos sin parar!!
Estas leyendas se niega a morir a pesar del mundo tan tecnológico en el que vivimos.
EliminarGracias Merche por tu grata visita y tu apreciable comentario.
Abrazos.
Choguí magnífica y hermosa narración de principio a fin..me encantó.
ResponderEliminarGracias por comentarme ,aunque los problemas con blogger hacen que no sepa cuando posteáis,y por lo tanto,pueda parecer grosera,lejos de mi intención.
Mil besos.
Estimada Morgana, agradezco tu apreciable visita y tu gentil comentario. Seguiremos en contacto. Hasta pronto.
ResponderEliminarAbrazos.
Hola Chogüi
ResponderEliminarGracias por pasar por mi blog Génesis, no lo esperaba realmente, un placer para mí que te hayan gustado mis entradas. Es un poco diferente a los otros sitios, pero como tú sabes a mí me gusta escribir de todo. Me apasiona.
Un beso enorme.
Mi gratitud siempre.
Me encantan tus blog estimada Luján. Siempre será un gusto visitarte.
ResponderEliminarGracias por tu gentil visita.
Abrazos.
chogui,que buen trabajo!
ResponderEliminarbesote
lidia-la escriba
blog actualizado,ven
Estimada Lidia es un gusto contar nuevamente con tu apreciable visita y por dejarme tu gentil comentario.
EliminarAbrazos.
Buenos dias,gracias por tu visita a mi casa,muy amable por dejarme tu huella,vuelve siempre que quieras,serás bienvenido.
ResponderEliminarFeliz semana!!
Saludos.
Estimada Ana, agradezco tu amable visita y tu gentil comentario. Con gusto seguiremos visitando tu lindo blog.
EliminarIgualmente eres bienvenida por acá, espero seguir contando con tu apreciable visita.
Abrazos.
Gracias por tu visita Chogüi, Estoy bien y te diré más, estaba escuchando (porque es bueno cambiar de tercio) algunas de esas cintas de vinilo donde celosamente tengo seleccionadas más de 500 horas de música hispanoamericana, de los años 30 al 60. La verdad es que cuando me entra la nostalgia, me encanta escuchar huastecas, huapangos, zambas, tangos y tantas otras relíquias de aquellos años gloriosos que conocieron nuestros abuelos y que ya no volverán. Quizá te parezca extraño, que a mi edad (del umbral de los cincuenta) me gusten esas canciones antiguas pero es así; Lucha Reyes, La Torcacita, Gardel, Infante, Negrete, Vargas, Solís y tantos otros payadores como Yupanqui y Larralde, son la única e inédita primicia que en música y poesía me inspiran algo y como de los gustos no hay nada escrito yo encantado. Luego, cuando estoy más nostálgico, le doy rienda suelta a las letras y si la musa tiene ganas de compañía, quizá con su permiso me acueste con ella, para componer algún poema en el primero y mismo papel emborronado que ella me ofrezca, porque sabrás, que todo lo que se modifica después, ya no es lo mismo.
ResponderEliminarBueno, disculpa, también yo quería saludarte pero no debo extenderme más no sea que regrese de nuevo la Siguanaba. Te envío un saludo y un abrazo amigo. Juan.
Estimado Juan, tenemos muchas cosas en común.Comparto tu comentario, y seguimos compartiendo también gustos musicales y también los estados emocionales. Me alegra mucho que podamos intercambiar opiniones pues es agradable encontrar a alguien con quien se tiene afinidad en algunos aspectos de la vida. Tengo también muchos disco de vinilo con los cuales me remonto a momentos pasados y vividos que me traen recuerdos nostálgicos pero agradables. Aparte de la musica que me inspira para escribir, tambien los momentos vividos, la presencia de una bella chica así como la naturaleza. Pero necesito estar inspirado.
EliminarEvita trasnochar para que no te vaya a salir la Sigua.
Es grato contar con tu visita y tu apreciable comentario.
Abrazos.
Hola Chogui...me encantó tu entrada, porque es una manera de rescatar el flolklor de nuestros pueblos y darlo a conocer al mundo. Te felicito por el trabajo que haces. Recibe un fuerte abrazo.
ResponderEliminarQuerida Cina, un gusto contar con tu amable visita y tu gentil comentario. El folclor de nuestros países es rico en leyendas, tradiciones y costumbres. Lo que pasa es que los hemos ido olvidando por imitar costumbres de otros paises con costumbres muy distintas a las nuestras.Regresa pronto.
EliminarAbrazos.
Creo que es una tradición propia de nuestros países, yo también recuerdo a mi abuela sentada en un mecedor, contándonos historias. Nos gustaba mucho aquellas leyendas de miedo o suspenso. ¡Cuántos recuerdos se ha despertado a través de tu entrada!
ResponderEliminarMe ha gustado llegar hasta aquí.
Te envío un abrazo fuerte desde Colombia
Estimada Endless Love, agradezco tu apreciable visita y tu gentil comentario. Eres bienvenida a este humilde portal.
EliminarRegresa pronto.
Un abrazo hasta Colombia.
ResponderEliminarTe deseo un intenso y placido fin de semana acunado por la armonía del descanso.
Me he paseado por el jardín del olvido y he reunido las flores más bellas que se han abierto a la luz de la esperanza para ti...
Un abrazo de azucenas
Un beso de azaleas
Esporas de amistad
Aromas de sentimientos
Cuidalas con esmero
María del Carmen
Mi querida Gatita, gracias por ese ramillete de lindos versos que una vez mas engalanan este portal,salido del delicado jardín de tus sentimientos.
EliminarGracias por tan agradable visita y por la sinfonía de tus versos
Abrazos.
Entrañable historia Chogui, antes, la unión familiar era más patente, más palpable, se vivía con los abuelos en las casas, la familiaridad que existía era más cariñosa que la de hoy en día, y se aprendía de los abuelos, de sus historias, de sus vivencias y experiencias, y eso, a la larga, enriquecía a los que detrás seguían, así que me ha encantado éste homenaje que haces esa señora. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Conchi, grato tener tu amable visita y tu gentil comentario sobre esas costumbres y tradiciones que lamentablemente se han ido perdiendo.
EliminarHasta pronto.
Abrazos.
ResponderEliminarLos rododendros ya han florecido
coloreando de naciente primavera mi balcón
y mi corazón sé vestirá de hojas de alegría.
La alegría que este amanecer te envío
sobre el dorado crepúsculo de la poesía
para ser amonestado el silencio del vacío...
Mis retinas se detendrán
en la estación con más acuarelas
que han podido brotar
de la ágil paleta del pintor...
Un beso con sabor a inaugurada primavera
María del Carmen
Hemos alcanzado el equinoccio de primavera, bienvenida sea, así como primavera es la que brindas a este portal con tus fragantes y coloridas frases que huelen a jardín querida gatita.
EliminarGracias por tu siempre florida visita y tu gentil saludo.
Abrazos.
Estimado Chogui
ResponderEliminarExcelente relato, una descripción que te va adentrando en ese misterioso episodio. Después de leerte veo o tengo la seguridad que nuestros pueblos, de unos años atrás, tenían sus creencias muy similares y formaban parte de de la cultura de la gente.
Un hermoso homenaje recordando los momentos vividos con tu querida abuela.
Gracias por compartirme este momento de lectura.
Un abrazo fraterno
y buena semana.