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domingo, 20 de mayo de 2012

EMBRIAGANTE ATRACCIÓN


                                          EMBRIAGANTE ATRACCIÓN

Ella estaba ahí, fría, serena, seductora, sin mostrar ningún sentimiento o sensación, pero haciéndose desear.

El, sentado frente a ella, observaba su curvilínea silueta, embriagantemente atractiva como una estatua de cristal, la cual le provocaba una sensación de ansiedad, una sed que solo ella podía calmar y que sutilmente lo invitaba a que tomara posesión de ella y se deleitara con el delicado, fresco y embriagante néctar  contenido en sus entrañas.

Poco a poco él dirigió la mano hacia ella y empezó a acariciarla lenta y pausadamente haciendo unos delicados giros con los dedos sobre su cuerpo cristalino; finalmente no pudo más, con su mano la atrajo hacia su boca, suavemente colocó sus labios en la boca de ella y entrecerrando sus ojos comenzó a degustar aquel aterciopelado, generoso y a la vez excitante…… ¡vino tinto que estaba contenido en la transparente y cristalina copa.¡


Chogüi

jueves, 3 de mayo de 2012

ERES TÚ



                                               ERES TÚ.

Es tu cuerpo de perfiles armoniosos,
Que despierta en mí los instintos más fogosos,
Es tu caminar de paso sutil y cadencioso,
El que acelera mis latidos a un ritmo vertiginoso.

Es tu boca cual granada deliciosa,
Que me invita a libar su entraña muy jugosa,
Haciéndome disfrutar una sensación esplendorosa,
Cual si fuera una pócima de magia prodigiosa.

Cuando siento en mis manos la tersura de tu piel,
Y disfruto de tus labios la dulzura de su miel,
Cuando me contemplas con tu suave y tierno mirar,
Siento que todo mi ser no deja ni un instante de vibrar.

Cuando jugueteo con mi dedos la suavidad de tu cabello,
Siento que eres tú en mi vida simplemente lo más bello.
Cuando me susurras sutilmente al oído,
Comprendo que eres tú lo que siempre he querido.


Chogui

miércoles, 4 de abril de 2012

ASÍ TE SIENTO, ASÍ ME GUSTAS.

                                                           ASÍ TE  SIENTO,  ASÍ ME GUSTAS.
Como agua viva recién brotada,
Clara, pura y transparente,
Sin contaminar por el turbio ambiente,
Así te siento cuando te beso.

Como fresca flor recién abierta,
Con la fragancia virginal y rebosante,
Y la tersura de sus pétalos aún intactos,
Así te siento cuando te abrazo.

Sin ademanes rebuscados,
Ni movimientos estudiados,
Sin expresiones sofisticadas,
Ni posturas exageradas,
Sencilla, natural, sensual  y deliciosa,
Así me gustas cuando tu cuerpo admiro.

Sin maquillajes ni caretas,
Sin engaños ni artificios,
Son tus ojos como luceros,
Y tu suave piel como porcelana,
Así me gustas cuando tu rostro veo.

Chogui


martes, 20 de marzo de 2012

DECISION

                                                                                 DECISION.
Luceros de la noche,
Heraldos del amor,
No dejen que la noche desfallezca,
Cuando en el horizonte amanezca.

El manto de la noche nos cobija,
En nuestra odisea de amor,
Disfrutando plenamente cada instante,
Como deseo del condenado que antecede al dolor.

Encadénate a mis brazos,
Aférrate a mi amor,
Prolonguemos el tiempo y las horas,
De esta noche de ilusión.
 Exploraré con vehemencia tus montañas,
Cabalgaré con delirio tu furor,
Deja que fluya el fuego de tus entrañas,
Para que alimente el calor de este amor.

Si te marchas mañana será por vanidad,
Regresarás al hastío y la soledad,
De tu jaula de oro y suntuosidad,
Sutil mascarada de una insulsa comodidad.

Si te quedas conmigo no tendrás,
Lujos, viajes ni abrigos de visón,
Simplemente te ofrezco por completo mi corazón,
 Y todo el calor que te brinde mi pasión.

Luceros de la noche,
Heraldos del amor,
Prolonguen el tiempo y las horas,
De esta noche de ilusión.
  Chogüi

domingo, 4 de marzo de 2012

CUENTOS Y NARRACIONES.

                                                                       
                  LOS RELATOS DE MI ABUELA.
Mi abuela, que por cierto tenía un nombre raro y singular, -Egdomilia – pero para simplificar todos sus hijos y nietos cariñosamente le llamábamos Mamá Mila, y –Niña Mila- todos sus conocidos, fue una mujer afable, social, entusiasta y optimista; de un gran carisma y de carácter serio y fuerte cuando era necesario.

Sabia mucho de la vida desde distintos puntos de vista, ya que disfrutó de las delicias de una época de bonanza económica durante su niñez y juventud, y también de las dificultades y problemas que le tocó enfrentar en su edad adulta cuando su situación económica entró en grave crisis a consecuencia de la ambición de algunos familiares que prácticamente le despojaron de la herencia que sus padres le habían dejado y por derecho propio le correspondía.

Pues bien, poseía un alto espíritu aventurero, de investigación y alto sentido de curiosidad, todo lo cual le permitió adquirir un gran bagaje de experiencia y conocimientos, incluyendo toda aquella narrativa popular que conforman los relatos relacionados a leyendas, mitos, cuentos, costumbres y tradiciones culturales de nuestros antepasados.

Recuerdo que era costumbre que todos en la casa cenáramos entre 5.30 a 6.00 p.m., en la mesa; y luego alrededor de las 7.00 p.m. de la noche se acomodaba en su mecedora cerca de la puerta de la entrada principal de la casa y todos los cipotes (niños) incluyendo hijos de vecinos  nos sentábamos en el suelo alrededor de ella para escuchar atentamente la narración que nos iba a relatar.
Uno de los relatos que más nos gustaba pero que al mismo tiempo nos asustaba mucho era el de la mujer de la noche, “La Siguanaba”.

“La Sigua”  ó “Siguanaba”, es uno de los personajes de leyenda más populares en el folclore salvadoreño.

-Los eventos contenidos en el siguiente relato ocurrieron, según nos lo contaba mi abuela, en la época de su niñez y fue contado por los lugareños del pueblo donde ella vivió de niña y adolescente.-.

LA SIGUANABA. (La mujer de la noche)


Don Gregorio –Don Goyo- como le llamaban los que le conocían, regresaba una noche a su casa montado en su caballo, luego de haber realizado algunos negocios en el pueblo y haberse tomado un par de tragos con un grupo de amigos. Entre el pueblo y su casa había una distancia de unos diez-once kilómetros aproximadamente. El camino de tierra atravesaba una zona rural de abundante vegetación.
A medio camino había que pasar enfrente del cementerio del pueblo, el cual, considerando la hora y el ambiente neblinoso le daba un aspecto un tanto tétrico.

Don Goyo encendió un cigarro a fin de amortiguar un poco el frio y la soledad que le acompañaba, la cual no iba a durar mucho tiempo.

En su trayecto tendría que atravesar áreas de cultivos, algunas llanuras, un par de riachuelos, en fin, toda una variedad de terrenos; pero iba tranquilo y confiado en su leal caballo y su puro en la boca del cual dejaba ir bocanadas de humo haciendo figuras caprichosas al vaivén del suave y fresco viento que azotaba la campiña. De vez en cuando acariciaba con su mano derecha la pistola que traía envainada al cinturón.

El cielo estaba despejado, con el enorme fondo estrellado que iluminaba tenuemente el camino.
Se disponía a atravesar un pequeño riachuelo cuando su caballo se inquietó y empezó a emitir algunos relinchos nerviosos, negándose a cruzar el rio; al momento don Goyo visualizó una figura femenina apostada sobre la otra orilla del riachuelo, precisamente por donde tenía que pasar; ella de rodillas parecía estar remojándose el cabello.
Por fin logró controlar al caballo y lo obligó a cruzar el rió en dirección donde se encontraba la mujer. A medida se acercaba a ella, pudo distinguir una hermosa figura femenina, cuerpo bien proporcionado, bello rostro, pelo largo negro, el cual le llegaba hasta la cintura y le cubría unos bien proporcionados y sensuales pechos.

Habiendo llegado cerca de ella, se deslumbró con su hermosa figura, cubierta por un sencillo vestido blanco, el cual húmedo como estaba se ajustaba a la anatomía voluptuosa de su cuerpo y se adhería excitantemente a su blanca, o más bien pálida piel.

Don Goyo se sintió atraído por aquella extraña doncella a quien no había visto antes por esos parajes, pero al mismo tiempo sentía un extraño temor y una ola de escalofrío le recorrió el cuerpo de pies a cabeza, recordando los relatos populares sobre la mujer que se aparecía por las noches a los viajeros nocturnos.

No obstante, sin mediar palabra subió a la mujer al caballo atrás de su espalda. La mujer rodeo con sus brazos la cintura de don Goyo, apretándose a su espalda a fin de acomodarse mejor en las ancas del caballo. El noble animal manifestaba un nerviosismo no acostumbrado en el, y su reacción era típica cuando presienten el peligro o alguna situación anormal que los humanos no alcanzan a ver.

Con su bella y misteriosa acompañante, don Goyo continuó su camino tratando de disfrutar del inusual momento que experimentaba tratando de establecer conversación para convencer a la hermosa mujer y así obtener “sus favores”, para lo cual el tupido y boscoso paisaje se prestaba de maravilla.

Luego de recorrer una corta distancia y atravesando una zona rodeada de espesa vegetación, concentrado en sus pensamientos, su caballo comenzó a relinchar bruscamente y encabritándose en dos patas dió inicio a una carrera desesperada, instantáneamente, don Goyo sintió que una repentina ola de escalofrío le recorrió todo el cuerpo, simultáneamente el abrazo de su acompañante se hacia cada vez más fuerte y comenzó a sentir que las uñas de la mujer penetraban en su piel  como si fueran afilados cuchillos.Intento librarse del abrazo; en el forcejeo pudo observar que aquellas uñas habían crecido desmesuradamente y adoptado un color negro que les imprimían un aspecto escalofriante. El cabello de la siniestra mujer había crecido aún más y casi lo envolvía por completo enredándose en su cuerpo. La piel  había comenzado a deteriorarse, arrugandose como el de una anciana. Sus senos otrora hermosos y sensuales ahora lucían exageradamente grandes, flácidos, le llegaban casi a la cintura. Fue durante el forcejeo que tenía con la tenebrosa mujer cuando pudo observarle el rostro: era una faz decrepita, ojos saltados y encendidos como dos brazas, la nariz deforme y una horrible boca que dejaba entrever una dentadura incompleta y que dejaba salir un nauseabundo olor. Don Goyo sentía que aquel macabro rostro se le acercaba cada vez más con la intensión de besarlo, al mismo tiempo que emitía una escalofriante carcajada. El caballo aceleraba su paso por aquel camino iluminado solo por la luna y las estrellas.

Don Goyo no pudo más, aquello era demasiado aun para su temple de hombre rudo acostumbrado a las tareas del campo, sintió que se desvanecía, su cuerpo se aflojó por completo; todo se oscureció.

Cerca de las seis de la mañana, un grupo de campesinos se dirigían a realizar sus labores agrícolas cuando de pronto vieron venir hacia ellos un hombre que aparentemente estaba ebrio, ya que caminaba tambaleándose de un lado a otro y presentaba un aspecto bastante demacrado, despeinado, la ropa sucia, rota.

Cuando los campesinos se acercaron a él, lo reconocieron y le preguntaron que le había pasado; sin embargo, inmediatamente se dieron cuenta que su condición era delicada, que tenía fiebre, sus ojos proyectaban una mirada fija, perdida, desorbitada; parecía hipnotizado, balbuceaba frases sin sentido, únicamente se le alcanzaba a entender una frase entrecortada: “Sigua…..”, “Sigua…., “Sigua…..”!

Los campesinos lo recogieron y lo trasladaron a su casa donde fue atendido por su familia.

Cuentan los ancianos de la época, que después de ese incidente, don Goyo ya no volvió a ser el mismo. Solía pasar gran parte del tiempo en una mecedora en el portal de su casa con la mirada fija, perdida en el espacio. Evitaba realizar viajes por la noche. Se alejo mucho de sus actividades rutinarias, de la actividad del campo, y solamente con la gente de su confianza platicaba y comentaba algo incoherente lo que le sucedió aquella noche. En ocasiones, según cuentan sus allegados más íntimos, en noches de luna, no se asomaba ni a la ventana, e incomprensiblemente empezaba a balbucear: “Sigua….., “Sigua……,” “Sigua……”!
FIN.
La Siguanaba (La Mujer de la noche)..
Deambulaba por las noches entre los ríos y quebradas, y se aparece a los hombres que por una u otra causa trasnochan.

Adaptado por Chogüi de un relato tradicional salvadoreño, según nos lo contaba mi abuela Mila  (Q.D.D.G.)

                                                  
                  Mi abuela Mila
              A pesar del tiempo transcurrido, te llevo en mi corazón.


sábado, 18 de febrero de 2012

NO PUDO SER

 
 NO PUDO SER. (Andanzas que dejaron huella en mi camino.)
Cuando nos cruzamos en el camino,
Se estremeció inquieto mi corazón.
Pues un prohibido sentimiento,
Me adormeció la razón.

Tus excitantes y sensuales labios,
Fueron para mí una deliciosa obsesión,
Y  la salvaje belleza de tu cuerpo,
Me despertó la ardiente pasión.

Tu negro y lacio cabello,
Me envolvía en su aroma de excitante flor,
Y tus tristes y melancólicos ojos,
Me decían que querían amor.

Tu alma y corazón confundidos se agitaban,
Por dolorosas experiencias de amor,
Tus sentimientos renuentes estaban,
A sufrir  un nuevo  y punzante dolor.

A tu sufrido y dolorido corazón,
No hacerle daño fue mi sincera intensión,
Y tus sentidos con justa razón,
Evitaban vivir una nueva ilusión.

El trato suave y continuado,
Generó un clima de confianza renovado,
Haciendo renacer tú latir apasionado,
Diciéndome que por ti yo era deseado.

El volcán dormido en tus entrañas por fin se despertó,
En un incontrolable manantial de sensaciones,
 Y arrastrados en un dulce torbellino de emociones,
Nuestros cuerpos se fundieron en un clímax de pasiones.

Fueron varios meses de cálido renacimiento,
Para tu corazón necesitado de ilusión,
Que acrecentaba tu deseo y sentimiento,
De vivir de nuevo el calor de la pasión.

El tiempo que duró la felicidad,
Fue un paraíso de indescriptible luminosidad,
Nuestras almas vivieron con voluptuosidad,
Un éxtasis de increíble fogosidad.

De repente un silencio mordaz y misterioso,
Amordazó tus labios, alma y corazón,
Como presagio de que algo doloroso,
Amenazaba con borrar nuestra apasionada relación.

 1, 2, 3, 4, 5, 6,7  y más días,
Y el tiempo implacable transcurría,
Sin saberlo yo tu corazón se debatía,
Entre dos amores a cual escogería.
 El antiguo amor que de nuevo en tu vida aparecía,
O el nuevo amor por el cual se estremecía,
A decidir tú corazón se resistía,
Pues una nube de confusión lo envolvía.

Quise aliviarte la dura pena que te consumía,
Haciéndome a un lado en el camino,
Pues lo que tu anhelabas él te lo ofrecía,
Ya que yo tenía comprometido mi destino.

Mi corazón se desgarró profundamente,
Al tener que alejarme de quien tanto quería,
Pero tu ya tenias de él un descendiente,
Cuya sangre y carne compartían.

Me alegre por ti sinceramente,
Y no quise ser un estorbo en tu camino,
Pues ahora entregas tu corazón únicamente,
Al viejo amor que retornó a tu destino.         

  (Reeditado)

 Chogüi.

sábado, 11 de febrero de 2012

CONFUNDIDO


PARA REÍR. . . . . . O LLORAR. 

                  CONFUNDIDO.

El hombre mostraba un aspecto demacrado, rostro pálido, ojeras pronunciadas bajo los ojos, barba de varios días, se detuvo frente a la puerta y titubeo antes de entrar; observó el rotulo que decía:

Clínicas Medicas “El Umbral Desconocido”.
Dr. Dolorov Cerebrisky
Psicologo – Neurólogo.
Problemas de personalidad, de conducta y comportamiento.
Post-grado: Rusia, Alemania, Francia, E.U.A., Japón.

Un amigo le había recomendado a este doctor como el único que podía ayudarle en el problema que lo agobiaba. Al fin se decidió, abrió la puerta y penetro a la habitación. Se dirigió a la secretaria y le dijo: Buenos días, soy Cándido Cordero, tengo una cita con el doctor; -pase señor Cordero, el doctor lo está esperando- contestó la secretaria.
El hombre entro a la oficina del doctor, quien lo saludo muy amablemente: Pase estimado amigo, como está usted, pase por favor.

El hombre se dirigió a un canapé y se recostó en el.

El doctor se sentó en un cómodo e impresionante sillón frente a su paciente, con una libreta en una mano y un lápiz en la otra y le dijo:

A ver amigo, cuénteme, que le pasa? Por lo que me comentó vía telefónica, su situación es grave y complicada, al punto que lo tiene muy confundido, pero tenga confianza y resolveremos su problema por difícil que sea.

Vea doctor, dijo el paciente, cerrando los ojos y acomodándose en el canapé, creo que si permanezco un día más en este mundo, terminaré loco envuelto en un mar de lágrimas; porque no sé quien soy en la vida.

“Tuve la desgracia de casarme con una viuda; ella tenía una hija. De haber sabido lo que iba a suceder, nunca me hubiera casado con ella. Mi padre que para mayor desgracia era viudo se enamoró y se casó con la hija de mi mujer; de manera que mi esposa era suegra de su suegro, mi hijastra se convirtió en mi madrastra y  mi padre en mi yerno.

(El doctor impávido lo observaba y escuchaba).

Al poco tiempo mi madrastra trajo al mundo un hijo varón que era mi hermano, pero era nieto de mi mujer, de manera que yo era abuelo de mi hermano.

Con el correr del tiempo, mi mujer trajo al mundo un hijo varón, que como hermano  de mi madrastra era cuñado de mi padre y tío mío y de mi hermano.

(El doctor, pálido y con la boca abierta, lo seguía observando y escuchando).

Mi mujer era suegra de su propia hija;  mi madre y mi padre son hijos míos, mi padre y mi hijo son hermanos, mi mujer es mi abuela, además es la madre de mi padre y yo soy mi propio abuelo”.

Que me aconseja doctor, que puedo hacer; doctor, doctor, doctor..., el paciente al no escuchar respuesta del médico, abrió los ojos y dirigió la mirada hacia donde se encontraba el doctor; para su asombro, el doctor yacía inerte sobre el sillón, se había desmayado.

 FIN


Adaptado y aumentado por Chogüi  de un anónimo.