JUAN HORMIGA. (Vivencias de la infancia)
Temprano en la mañana, comienza la faena,
Cargando con su pena, que día a día lo condena.
Nadie sabe desde cuando,
Se le nublo la mente,
Que lo obliga a continuar andando,
Por las calles eternamente.
Su figura es tosca pero divertida,
Camisa y pantalón lo hacen ver muy desgarbado,
Y por si fuera poco los anda bastante desgastados,
Por tanto tiempo que han sido utilizados.
Un bolso de tela muy gastada,
Lleva al hombro bien colgada,
Donde guarda cual tesoro todas las migas,
Con las que alimenta a las hormigas.
Su pelo presenta muchas franjas ya plateadas,
Parece alboroto por lo seco y maltratado,
Quizá por las inclemencias del tiempo azotadas,
Viento, lluvia y polvo y lo mucho que se ha asoleado.
En su rostro se reflejan las penas por él pasadas,
Su frente muestra veredas bien surcadas,
Será por las arrugas que en ella lleva forjadas,
Cuantas angustias en ellas van marcadas.
Su mirada es triste con mucha melancolía,
En ella se manifiesta el vacio que lo invade,
El dolor y la amargura de seguro lo consume,
Y su mente perdida disimula su agonía.
Camina por la calle sin salirse de la orilla,
Abstraído en su mundo recoge alguna migajilla,
Va esparciendo en su camino las pequeñas migas,
Alimentando la interminable fila de hormigas.
Tal parece que va sembrando semillas en el suelo,
Pero solo va realizando su único consuelo.
Recoger todas las migas,
Para alimentar a sus hormigas.
Ahí va Juan Hormiga, ahí va Juan Hormiga!
Gritan a coro los cipotes y toda la muchachada,
Lo saludan y le echan alguna que otra miga,
En su bolso de tela bastante desgastada.
Para algunos es objeto de mofa y de burla,
Pero muchos lo quieren y le tienen mucha estima,
Porque aunque su presencia parece algo burda,
Solo piensa en sus hormigas y a nadie lastima.
Juan Hormiga es más famoso en el pueblo,
Que el mismísimo alcalde,
Aunque no habla ni saluda,
Solo piensa en sus hormigas,
No descansa todo el día,
Afanado en su tarea,
Aunque llueva, truene o tiemble,
Alimenta a sus hormigas.
Su casa es el parque, la calle o algún rincón,
Su techo es el cielo,
Y su cama el duro suelo,
Con cobija de papel o de cartón.
Juan Hormiga, Juan Hormiga,
Aunque no eras muy cuerdo,
Te quedaste en el recuerdo,
De tanta gente amiga.
Y ahora en el cielo alimentas a tus hormigas!
















